Distributed Agents to Retrieve Web Intelligence
  
email E-mail    
HOME                 Registration        About us  Alliances  Contact us |
 Attractions    Bibliography    Classified Papers    Search    Infomaps    Site Map    i-Web    Images Bank    White Papers  
Login Area
 User: 
 Password:
Forgot your password?
Register
Agents Tour | AI-Lab | Darwin Tour | Faq | News | Newsletter | Pag's | Press Releases | Search Tutorial
Artículos de Ciencia y Tecnología de aunmas
Número 11
Aunmas_ciencia_011
3 de Junio 2002
Revisado y actualizado a Abril 2008
Juan Chamero, Editor Jefe de aunmas.com
Fuente 1: La Nasa - Odyssey
Fuente 2: New York Times- Ciencia
Fuente 3: NASA - Programa Misiones a Marte


El Planeta Rojo


Revision

El 8 de Mayo del 2008, DailyGalaxy.com publicó un artículo denominado "Marte no es un planeta muerto sino uno que ha experimentado cambios más pronunciados que La Tierra" firmado por James Head de la Universidad Brown de Estados Unidos. Sigue una síntesis del mismo:

"Hace unos 3,5 millones de años el Planeta Rojo tenía agua en abundancia y ahora se ha quedado quieto -y aparentemente seco-. Sin embargo, no parece que el clima haya cambiado tanto desde ese entonces. Investigadores de la mencionada universidad opinan que los cambios climáticos en Marte han sido mucho más pronunciados de lo que se creía. La figura de abajo (complementada por tomas de alta resolución tomadas el año pasado por la sonda "Mars Reconnaissance Orbiter") muestra desde arriba lo que sería el remanente de glaciares, mantos de hielo de 1 kilómetro a 2,5 kilómetros de espesor que existieron en los últimos 10 a 100 millones de años atrás, prácticamente un guiño medido en la escala geológica de Marte.


Esta evidencia de "actividad reciente" significa que el clima de Marte puede cambiar nuevamente y ese hecho apoyaría especulaciones acerca de si el Planeta Rojo es o fue soporte de vida. Esto cambia nuestra visión, de considerarlo un planeta seco y muerto a uno que alberga hielo y está activo.

Hoy se piensa que Marte ha pasado por varias glaciaciones que cubrieron de hielo sus latitudes medias con glaciares que desaparecieron con cambios en la oblicuidad de su órbita, lo que cambió el clima al alterar la cantidad de luz solar recibida en diferentes áreas.

Las misiones de la NASA, "Mars Global Surveyor" y "Mars Odyssey" han suministrado sufieciente evidencia de una reciente edad de hielo en Marte. A diferencia de La Tierra, el hielo marciano se expande cuando los polos se calientan y el vapor de agua es transportado a latitudes más bajas. Los hielos marcianos detienen su marcha y comienzan a desvanecerse cuando los polos se enfrían y atrapan agua en los casquetes polares.

Los cambios climáticos marcianos parecen ser mucho más severos que en La Tierra. Pequeñas perturbaciones en su órbita producen grandes efectos en la distribución de aguas de deshielo desde las regiones polares a latitudes comparables a las de Houston o Egipto.

De todos los planetas del sistema solar Marte es el que tiene el clima más parecido al nuestro, ambos muy sensibles a las perturbaciones en sus órbitas planetarias.

Marchant, un glaciólogo que pasó 17 estaciones en Los Valles Secos de la Antártida, muy similares a los marcianos, dijo al respecto: "lo que aprendamos de Marte nos va a ayudar mucho a entender, interpretar y calibrar formas similares en La Tierra.

La mecánica del proceso sería la siguiente: Durante una glaciación marciana, el calor polar enviaría vapor de agua a la atmósfera la cual caería en latitudes más bajas y se depositaría como mantos de agua y polvo. Este manto rico en agua-hielo de varios metros de espesor, suavizaría el contorno y le daría el aspecto de una pelota de basketball, tal como se aprecia en ciertas regiones antárticas. Cuando el hielo cae luego sobra la parte superior del manto retorna por sublimación a la atmósfera, dejando el polvo, que forma a su vez una capa protectora sobre el hielo remanente en su interior. En La Tierra, por el contrario, las glaciaciones son períodos de enfriamiento polar. Los mantos de los casquetes polares extraen agua de los océanos, de los cuales Marte carece.

Con respecto a las posibilidades de vida este equipo de investigadores elabora la siguiente hipótesis: el hielo puede desvanecerse por dos causas, por temperatura y por presión. El clima marciano está dominado por la sublimación, es decir, el pase directo de una fase sólida - hielo- a vapor. Ahora bien, los hielos pueden ejercer tan fuerte presión sobre la base como para producir agua en fase líquida, lo cual hace atractiva la investigación sobre el espesor de los glaciares.

La aventura Phoenix


Phoenix spaceship


El 19 de Mayo del 2007, despegó el cohete Phoenix, estando programado su aterrizaje en Marte para Mayo del 2008. Chris McKay que trabaja para la NASA en el Centro de Investigación Ames, ubicado en el Silicon Valley de California dijo al respecto.

"esperamos encontrar material orgánico en el hielo. Sabemos por el "Viking" (la NASA envió dos misiones Viking en 1976) que el material orgánico es muy escaso y en el suelo posiblemente nulo, pero si esperamos en cambio que queden vestigios de vida en las regiones polares.

Un brazo robótico perforará la dura corteza de hielo hasta unos 50 centímetros de profundidad si fuera necesario. La incertidumbre será saber si el material orgánico - de encontrarse- es de origen "biológico" o podría haber sido depositado por meteoros del espacio. Este investigador dice que si bien no hay indicios de agua superficial en Marte hay evidencias de que HUBO.

Otras Referencias:
http://marsprogram.jpl.nasa.gov/missions/future/phoenix.html
http://phoenix.lpl.arizona.edu
http://www.nasa.gov/mission_pages/viking/viking30_fs.html


Se han detectado enormes masas de hielo en Marte

Agua, fuentes de vida y combustible espacial en Marte, ha sido demostrado por los análisis de las imágenes captadas por la nave espacial Odisea de la NASA.



Arriba se ve un mapa global de Marte tomado por una cámara especialmente adaptada para captar emisiones de energía intermedia de neutrones epitermales. El suelo enriquecido por hidrógeno es de color azul, lo que indica una baja emisión y a medida que el suelo se enrarece de ese elemento el color se torna celeste, verde, amarillo y rojo. Se cree que las regiones polares contienen hasta 50% de agua congelada en el primer metro de suelo. El hidrógeno en el polo norte de Marte está escondido por una capa de dióxido de carbono congelado. Las regiones de color celeste cercanas al Ecuador contendrían hidrógeno química o físicamente combinado en la superficie pues el agua congelada no es estable en esa región.


La nave Odisea de investigación espacial de la NASA, ha encontrado evidencias de restos congelados de lo que otrora fueran vastos océanos de Marte y quizá fuente de alguna forma de vida, dentro de un clima húmedo y templado. Esto podría llegar a hacer más viables las misiones humanas a Marte, por la provisión de agua y combustible para el retorno. Desde hace tiempo los científicos se preguntaban: ¿A donde se fue el agua de Marte?. La respuesta estaba en el suelo y no demasiado lejos. En las regiones polares del planeta la superficie está cubierta por una delgada capa de unos 50 centímetros de polvo y debajo de ella, a través de poros, aparecen escombros incrustados en el hielo. La concentración de hielo es elevada, de un quinto a un tercio del peso, y hasta un sesenta por ciento en volumen. En las regiones ecuatoriales, en cambio, hay poca agua cerca de la superficie.

La revista Science (Ciencia) publicará en breve en su sitio Web tres ensayos detallando las mediciones realizadas. Los autores son el Dr. William V. Boynton, del Laboratorio Luna Tierra de la Universidad de Arizona, el Dr. William C. Feldman, del Laboratorio Nacional de Los Álamos y el Dr. Igor G. Mitrofanov del Instituto de Investigación Espacial de Moscú. La nave especial arribó a Marte en Octubre del año pasado, orbitando el planeta a unos 200 kilómetros de altura, y su propósito era justamente realizar mapas de la distribución y concentración de productos químicos y minerales del suelo. A la semana se tuvieron fuertes indicios de hielo subsuperficial. La presencia de agua, cuya molécula está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, es vital para la vida y para proveer el oxígeno necesario como combustible para los viajes de retorno a la Tierra.

El agua estaría en enormes cañones, mucho más grandes que los terrestres, y que aparentan ser antiguas costas. Algunos investigadores creen que la tercera parte del planeta, la mayor parte de su hemisferio norte, estuvo alguna vez cubierta por agua, lo cual daría lugar a la especulación de que la vida de mar tuvo lugar hace miles de millones de años, sobre la base de los dos ingredientes básicos, agua y calor. Hoy queda poca agua en comparación con la Tierra. La capa de su polo norte de unos 1200 kilómetros de diámetro contendría unos 1.200.000 kilómetros cúbicos de hielo mientras que la Antártica de la Tierra está cubierta por casi 30 millones de kilómetros cúbicos. De ser eso cierto habrá que explicar a donde se fue el agua, por ejemplo, por evaporación hacia el espacio y el resto hacia abajo de la superficie.

Los instrumentos no están creados para detectar directamente el agua, solo para detectar hidrógeno en función de neutrones emitidos por la superficie marciana. Los neutrones, partículas elementales de los núcleos atómicos, son expulsados de la superficie por los rayos cósmicos procedentes del espacio, escapando a elevadas velocidades. Cuando estos neutrones chocan con átomos de hidrógeno, de masas parecidas, pierden gran parte de su momento inercial como en el caso de choque entre dos bolas de billar. Luego, cuando la cámara del Odisea pasa por regiones donde hay hidrógeno en abundancia, detecta mucho más neutrones lentos que rápidos, indicando la presencia cierta del hidrógeno pues ese efecto es único para ese elemento.

Los signos de hidrógeno son más fuertes en los alrededores del polo sur, a los 60 grados de latitud. Una explicación posible de la presencia de hidrógeno cerca de la superficie es que estaría atado a moléculas de agua. Mediante ésta tecnología fue que se detectaron signos de hielo en los cráteres profundos de los polos de la Luna en 1998. La resolución de las cámaras solo permiten detectar hidrógeno a una profundidad de un metro de la superficie. No obstante, la capa de roca y polvo es potencialmente porosa y suficientemente profunda como para contener un océano de agua de 400 a 1600 metros de profundidad o quizá la punta de un enorme iceberg. Esta hipótesis permitiría especular sobre la supervivencia de microbios que podrían haber emigrado a las profundidades calentadas por el núcleo del planeta.


    NCyT  volver al índice
  Envía tu contribución Recomienda ésta página a un amigo


Back
Back to the last page


Copyright © 2002-2006 Darwin! Inc. All rights reserved.